Surcos Profundos

Huellas profundas de la vida.
Personas, circunstancias, vivencias, dolores, alegrías, amores y odios.
Surcos profundos, melancólicos, felices, desdichados...
Cuando sembramos amor en ellos, la vida nace, la paz crece y una cosecha maravillosa se avecina.

El arado abre la tierra dejando en ella una herida, que tras la siembra, se transforma en una zafra asombrosa. Experiencias, personas, milagros, dolores y alegrías son las uñas del arado de la vida que rasga nuestra alma.

El rey David, que mucho vivió, sufrió, amó y logró en su vida, confesaba: "Mucho me han angustiado desde mi juventud, puede decir el pueblo; mucho me han angustiado desde mi juventud; mas no prevalecieron contra mí. Sobre mis espaldas araron los aradores; hicieron profundos surcos. Dios es justo; cortó las coyundas de los impíos.", Salmo 129.1-4. "Porque tú, Dios mío, me revelaste a mi oído, que me has de edificar casa, familia; por eso he deseado orar delante de ti.", 1ª Crónicas 17.25.

De eso se trata este disco y sus historias, de espaldas aradas desde la juventud y susurros en nuestros oídos que cambian nuestro destino. Recordando tesoros y arrancando malezas, amarguras de dolores pasados, sin olvidar lo vivido, sanamos nuestros corazones con justicia, fe, esperanza y amor. Alcanzando la meta: una vida que merece ser vivida...



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